Aves electrocutadas en la Moraña y Tierras de Arévalo

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Desde 2008 existe un Real Decreto (1432/2008, de 29 de agosto) que establece medidas para la protección de los aves contra la colisión y electroción en líneas de alta tensión.

El RD obligaba a las CC.AA. a determinar, en un plazo de un año, las llamadas zonas de protección de las aves y a caracterizar los tendidos eléctricos presentes en estas zonas como muy peligrosos, y comunicar a los titulares de dichas líneas que no cumplen con la reglamentación vigente.

En Castilla y León, esto se hizo (con retraso) con el Orden MAM/1628/2010 y la Resolución de 27 de febrero de 2012.

Después, también en un plazo de un año, los titulares de las lineas debían presentar proyectos para adaptarlas.

Para cumplir la legislación -también con retraso por su parte-, ahora Iberdrola Distribución, dentro del proyecto ALETEA,  prevé adaptar en los próximos años más de 96.000 apoyos eléctricos en las zonas de protección de avifauna en Castilla y León.

Esta adaptación es urgente, porque siguen muriendo muchas aves electrocutadas – muchas de ellas especies en peligro de extinción.

Publicamos aquí el estudio de David García López sobre el impacto de los tendidos eléctricos sobre las aves en la Moraña y tierras de Arévalo:

L.P.

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IMPACTO DE LOS TENDIDOS ELECTRICOS SOBRE LAS AVES DE LA COMARCA DE LA MORAÑA Y TIERRAS DE ARÉVALO. ESTUDIO SOBRE LA MORTANDAD DE AVES ENTRE EL AÑO 2007 Y 2017.

DAVID GARCÍA LÓPEZ

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  1. INTRODUCCION

La primera causa de muerte no natural de las aves en la comarca de La Moraña y Tierras de Arévalo es por descargas eléctricas o impactos contra el cableado eléctrico. Desde hace unos años, las muertes que generan las líneas y tendidos eléctricos están de manifiesto y a la orden del día. Cansado de encontrar aves muertas en las salidas de campo, se decidió recopilar todos los casos y tener un registro por escrito de lo que sucede a diario.

En este trabajo se aportan los resultados obtenidos a lo largo de 10 años, llevado a cabo en todo el territorio que comprende la comarca entre los años de 2007 y 2017, sobre el impacto de los tendidos eléctricos sobre las aves que habitan en la comarca y las escasas o nulas medidas correctoras, así como correcciones defectuosas.

  1. AREA DE ESTUDIO

El trabajo de este estudio se enmarca dentro del área de términos municipales que componen la comarca de La Moraña, al norte de la provincia, a lo que se denomina la campiña llana, llanura o estepa cerealista, de orografía suave y salpicada de los ríos Trabancos, Zapardiel, Arevalillo, Voltoya y Adaja, y multitud de lagunas endorreicas y estacionales.

El bosque forestal autóctono, compuesto de (Quercus rotundifolia ssp ballota) y (pinus pinaster) fue drásticamente trasformado durante el siglo XVIII y el siglo XX para dar paso al tradicional paisaje cerealista que conocemos hoy día, como una alternativa económica. En la comarca predominan las tierras de cultivo de secano por lo general, como cebada y trigo; pero los cultivos de regadío han ido ganando terreno año tras año y, para alimentar de electricidad a los motores y bombas de riego también han progresado los tendidos eléctricos, que han ido tapizando los campos de la estepa y llenando de cableados y apoyos en centenares y centenares de kilómetros en la comarca. Las grandes masas forestales de (pinus pinea) y (pinus pinaster) en su mayoría, como vegetación forestal autóctona potencial, tampoco quedan libres de cableados y apoyos eléctricos. Incluso algunas zonas húmedas como es el caso de la laguna de las navas, en aldeaseca, apreciamos como un la línea eléctrica con dos apoyos peligrosas discurren por la laguna.

  1. METODOS

Las prospecciones de tendidos eléctricos fueron efectuadas prácticamente a diario y en su defecto, semanalmente, a lo largo y ancho de las aproximadamente 175.000 has., iniciando el trabajo en el año 2007 hasta que finalizó el 2017. Se hacían transeptos a pie y/o a vehículo (dependiendo del lugar de los apoyos) incluso en verano se recorrían largos tramos en bicicleta sobre terrenos ya cosechados. Al encontrar una ave muerta se anotaba datos como: muerte por descarga/muerte por impacto, fecha y hora, termino municipal y coordenadas, y en uno 50 metros de circunferencia al apoyo se batía el terreno, para encontrar aves que hayan podido ser transportadas por depredadores o retiradas para esconder los cadáveres por medio de los particulares de la línea.

En ciertos casos (por desgracia no en todos) los agentes forestales recogían los cadáveres para que se determinase la causa exacta de la muerte.

  1. RESULTADOS

Se exponen a continuación una serie de tablas y gráficos en la que se muestran: especie y número de aves afectadas. También un cuadro que recoge el número de aves electrocutadas y el número de aves muertas por colisión contra el cableado. De entre las 35 especies afectadas en el estudio se resaltan dada su vulnerabilidad o el alto número de bajas se aprecia que las más sensibles a los tendidos y apoyos peligrosos son: Avutarda, Milano real, Águila Imperial Ibérica, Cernícalo primilla, Corneja y Cuervo. Se han contabilizado 94 tramos muy peligrosos entre tramos de cableado y apoyos potencialmente peligrosos.

Diferentes tipos de apoyos muestreados arrojan la cifra de 533 cadáveres encontrados bajos los tendidos (532 cadáveres corresponden a aves y 1 a un mamífero). La dificultad de cubrir un área tan extensa por un solo observador tiene el inconveniente de que pueden pasar varios días o semanas hasta que se vuelva a prospectar las líneas y apoyos. Lamentablemente se ha constatado como, en ciertos lugares y con suma regularidad, hay quienes se dedican a retirar los cadáveres para encubrir lo sucedido. Se observó con cierta reincidencia como en ciertos términos municipales, como los casos de Arévalo, Aldeaseca, Moraleja de matacabras o San Pascual, se venían observando desapariciones de cadáveres según iban electrocutándose, viendo sobre el terreno pisadas de vehículos y huellas de botas. Viendo estos actos, los datos pueden ir muy por encima del resultado obtenido, siendo esto la punta del iceberg. Se recoge la curiosa anécdota del cadáver de un águila real, que fue enterrado hasta dos veces por el particular de la línea, dificultando el posterior hallazgo por los agentes forestales.

Durante 10 años ininterrumpidos se han recorrido todas las líneas y tramos posibles de la comarca con el fin de localizar todos los apoyos peligrosos y tramos de cableados en donde las aves pierden la vida, incluidos aquellos tramos en donde existen salvapajaros y otras medidas correctoras, ya que existen casos en los que siguen muriendo aves. La inmensa mayoría de estos puntos negros para las aves se encuentra en la ZEPA Tierras de Campiñas, incluidas dentro de la Red Natura 2000.

Tras dar por finalizado este análisis y crear un mapa con coordenadas de los puntos peligrosos, los datos fueros enviados a la conserjería de medio ambiente de la junta de Castilla y León, para que se hagan cumplir las leyes y normativas vigentes sobre protección de fauna. A tenor de los resultados obtenidos, las leyes debieran de modificarse para que fueran las grandes compañías eléctricas fueran las responsables de las revisiones y correcciones necesarias. Mientras tanto, esperamos a que estos problemas sean subsanados.

5. CUADROS

5.1 Relación especie y número de bajas

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5.2 Gráfica de mortandad

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5.3 Gráfica comparativa casos de electrocución y de muertes por impacto

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  1. RESUMEN

Los datos expuestos en este trabajo son los resultados del seguimiento llevado a cabo en los tendidos eléctricos de la comarca de La Moraña, ocupando esta una superficie aproximada de 175.000 has. entre los años 2007 y 2017. El estudio recoge la cantidad de 94 apoyos y tramos potencialmente peligrosos en los que aparecieron 533 víctimas de almenos 35 especies identificadas (cuadro 5.1). Se anotaron las aves presumiblemente muertas o heridas por impacto contra el cableado, de as que lo hacían por electrocución, para poder hacer una estima comparativa (cuadro 5.1). Las muertes por colisión supusieron un 6,94%, siendo mayormente las Avutardas la especie más accidentada en un porcentaje que pudiera estar por encima del crecimiento anual de la población, frente al 93,05% de los casos de electrocución, en este caso siendo las especies más accidentadas el Ratonero común y el Milano real. En menor número y también con cierta catalogación, aparece el Águila imperial ibérica, con 6 casos en el marco del estudio y 3 ejemplares más tras haber acabado.

Con todas estas cifras arrojadas, se llega a la conclusión de que en la comarca mueren por colisión y electrocución 53,3 aves anualmente. O lo que es lo mismo, 4,44 por mes, o dicho de otra manera, 0,14 por día.

Ubicaciones potencialmente peligrosas:

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7.BIBLIOGRAFIA:

– David Sánchez Sáez. La Moraña. Análisis y Propuestas para el desarrollo. 2004.

– Miguel Ferrer Baena. Aves y tendidos eléctricos, del conflicto a la solución.2013.

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Grupo de Avutardas sorteando el entramado del cableado y macho muerto por impacto.

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